- Mujer, he ahí tu hijo...

¿Es María la madre espiritual de los creyentes?

por Daniel Sapia
 
(Los textos del Catecismo Católico se escribirán en AZUL, los textos Bíblicos en ROJO)

 

"Jesús es el Hijo único de María. Pero la maternidad espiritual de María se extiende (cf. Jn 19, 26-27 (*); Ap 12, 17) a todos los hombres a los cuales, El vino a salvar: "Dio a luz al Hijo, al que Dios constituyó el mayor de muchos hermanos (Rom 8,29), es decir, de los creyentes, a cuyo nacimiento y educación colabora con amor de madre" (LG 63)." (Catecismo N° 501)

(*)

Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena. Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.” (Juan 19:25-27)

 

¿Expresan estas palabras de Jesús la intención de suscitar en el creyente una actitud de amor y confianza en María, impulsándolo a reconocer en ella a su propia madre? 

 

En principio no existe el menor motivo para comprender otra cosa más que lo que ese texto relata, a saber, que ante el inminente desenlace del sacrificio en la cruz, Jesús pone a Su madre al cuidado de Juan, su discípulo amado (Juan 19:26), quién a partir de ese momento vivió con él (versículo 27).

A partir de las 9 palabras del versículo podemos tejer un sin número de suposiciones tendientes a justificar tal o cual creencia respecto a las intenciones perseguidas por Jesús. ABSOLUTAMENTE NINGUNA tendrá asidero bíblico, más allá de la que sostiene que Jesús, amorosamente atento a cada detalle, está confiando el cuidado de Su madre en manos del discípulo amado.

Pero.. ¿y su esposo José?

La última vez que el esposo de María es nombrado en la Escritura es en Lucas 2:41-52, cuando Jesús, quién contaba con 12 años de edad, "se pierde" en Jerusalén, lo cual sucedió aproximadamente 21 años antes de Su crucifixión. Por ende, no sería en absoluto extraño considerar la posibilidad de que, a esta altura, María haya quedado viuda.

Referente a José, esposo de María, un comentarista bíblico dice:

«No se le nombra más con María y los hermanos de Jesús, y la entrega que Jesús hace de su madre al cuidado de Juan, al pie de la cruz, hace pensar que José ya había muerto entonces (Jn 19.26, 27)» Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

¿Y los hermanos de Jesús?

De los hermanos de Jesús las Escrituras declaran que hasta ese momento eran “incrédulos” de la misión redentora de Cristo (Juan 7:5). Recién en Hechos de los Apóstoles 1:14 vemos la participación de los hermanos de Jesús en el ministerio. Y posteriormente también en 1 Cor 9:5 y Gal 1:19 y 2:9, etc., con lo cual es razonable el motivo por el cual Jesús prefiriera en ese momento encomendar a Su madre al cuidado del apóstol Juan.

Una perla para reflexionar: Uno de los textos citados precedentemente dice:

"Todos estos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.."  (Hechos 1:14).

La traducción textual de la parte final de este párrafo es "..y con María la madre de Jesús, y con los hermanos de Él..". De hecho, la versión católica de Monseñor Torres Amat de 1884, basada en la Vulgata Latina de San Jerónimo (Biblia oficial católica), dice:

"Todos los cuales, animados de un mismo espíritu, perseveraban juntos en oración con las mujeres piadosas, y con María la madre de Jesús, y con los hermanos ó parientes de este Señor." (Las palabras en itálica son agregados del Monseñor Amat a la traducción original según se advierte en el prefacio de la edición, página 11)

Si el significado de la palabra "hermanos" es el natural (hermano de sangre), el sentido de la frase es perfectamente claro y lógico. En cambio, si el sentido de la palabra "hermanos" fuera en realidad "parientes" (como la teología católica enseña, para preservar el dogma de virginidad perpetua de María) entonces nos encontramos ante una circunstancia ilógica, porque si estos "hermanos" eran en realidad PARIENTES de Jesús, pues, también eran parientes de María, con lo cual el escrito jamás hubiera dicho "...los parientes de Él..." sino "...los parientes de ellos...".

 

¿Juan o Pedro?

Según cree y enseña la Iglesia Católica Romana, basado en su particular interpretación de Mateo 16:18, el Primado o Papa de la nueva Comunidad era el apóstol Pedro. En esta línea de interpretación, si la escena lo hubiera tenido a él recibiendo a María como su madre, pues, hubiera tenido al menos un poco más de sustento la teoría de “María, Madre de la Iglesia”. Pero no fue éste quién recibió el encargo, sino el apóstol Juan, el discípulo amado. De todas formas y obviando esta circunstancia, la Iglesia Católica entiende que el «discípulo amado» representa a todos los hijos de Dios (vaya uno a saber basados en qué..).

Ahora bien, más allá de posteriores interpretaciones, reflexionemos específicamente sobre lo escrito: Desde lo alto de la cruz, percibiendo el final inminente, Jesús miró hacia abajo y viendo a María Su madre, a María esposa de Cleofás, a María Magdalena que estaban “junto a la cruz” (versículo 25) y al apóstol Juan, Su discípulo amado (Juan 21:20) quien “estaba presente” (versículo 26), dijo: Mujer, he ahí tu hijo.. he ahí tu madre” (versículos 26 y 27). Seguidamente el mismo evangelista San Juan acota, a modo de conclusión y sellando de alguna manera la obediencia del mandato recibido, que desde ese día María vivió con él (versículo 27). ¿Podría utilizarse este episodio para inferir que Jesucristo estaba elevando a Su madre al puesto de Santa Madre de toda la Iglesia (CIC N° 501)? Ciertamente no.

¿Qué dicen los otros evangelistas?

Un acontecimiento tan importante como hubiera sido la solemne institución de una madre para toda la Iglesia de todos los tiempos, seguramente debería haber sido no sólo claramente definido, sino también incluido por los otros 3 evangelistas (Mateo, Marcos y Lucas) en sus propios relatos de la crucifixión...

El evangelista Mateo relata el momento de la muerte de Jesús (Mateo 27:50),  y menciona que “muchas mujeres miraban de lejos”, entre ellas “..María Magdalena, María madre de Jacobo y José y la madre de los hijos de Zebedeo..” (versículos 55 y 56) más nada escribe acerca del supuesto nombramiento de María, la madre de Jesús, como Madre de la Iglesia o de los creyentes.

El evangelista Marcos también relata el momento de la muerte de Jesús (Marcos 15:37), y también menciona que “algunas mujeres miraban desde lejos, entre ellas María Magadalena, María la madre de Jacobo el menor y de José y Salomé..” (versículos 40 y 41), pero tampoco relata nada referente al supuesto nombramiento de la madre de Jesús como Madre de la Iglesia ni de los creyentes.

El evangelista Lucas dice que “investigó con diligencia todas las cosas desde su origen, escribiéndolas en orden..” (Lucas 1:3). San Lucas también incluye el relato de la muerte de Jesús (Lucas 23:46) y aclara que “todos Sus conocidos y las mujeres que le habían seguido desde Galilea..” miraban desde lejos (versículo 49). Como vemos, aquí tampoco se deja constancia de tan supuesto trascendental acontecimiento que sería el nombrar a alguna de las personas allí presentes como: “Madre de toda la Iglesia”.

Por ende, no deja de ser al menos llamativo que de ser cierta la enseñanza de la Iglesia Católica respecto a la maternidad eclesial de María, ni el apóstol Juan la cite (siendo el receptor primario) ni ninguno de los otros 3 inspirados evangelistas siquiera mencionen el diálogo.

 

(No obstante...)

La Iglesia Católica Romana, en la catequesis de SS. Juan Pablo II, lo proclama

A pesar de lo que acabamos de analizar, Biblia en mano, veamos lo que la Iglesia Católica Romana enseña en base a la catequesis impartida por el propio Sumo Pontífice Juan Pablo II

(resaltados en negrita o rojo son agregados)

CATEQUESIS DEL PAPA

( Durante la audiencia general del miércoles 23 de abril de 1997 )

« Mujer, he ahí a tu hijo »

[ ... ]

Las palabras de Jesús agonizante, en realidad, revelan que su principal intención no es confiar su madre a Juan, sino entregar el discípulo a María, asignándole una nueva misión materna

.. el evangelista, después de las expresiones de Jesús a su madre, añade un inciso significativo: "sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido" (Jn 19, 28), como si quisiera subrayar que había culminado su sacrificio al encomendar su madre a Juan y, en él, a todos los hombres, de los que ella se convierte en Madre en la obra de la salvación.

3. La realidad que producen las palabras de Jesús, es decir, la maternidad de María con respecto al discípulo, constituye un nuevo signo del gran amor que impulsó a Jesús a dar su vida por todos los hombres. En el Calvario ese amor se manifiesta al entregar una madre, la suya, que así se convierte también en madre nuestra.

Es preciso recordar que, según la tradición, de hecho, la Virgen reconoció a Juan como hijo suyo; pero ese privilegio fue interpretado por el pueblo cristiano, ya desde el inicio, como signo de una generación espiritual referida a la humanidad entera. [Esto no es cierto. Veremos más adelante cómo un ortodoxo sitio de apologética católica reconoce que ningún Padre de la Iglesia interpretó el episodio como una revelación de la maternidad espiritual de María.]

Las palabras de Jesús: "He ahí a tu hijo", realizan lo que expresan, constituyendo a María madre de Juan y de todos los discípulos destinados a recibir el don de la gracia divina.

Ojalá que cada uno de nosotros, precisamente por esta maternidad universal concreta de María, reconozca plenamente en ella a su madre, encomendándose con confianza a su amor materno.

http://www.catholic-church.org/iglesia/maria/textos/970423.htm

... y esto lo ha dicho el Papa !

 

CATEQUESIS DEL PAPA

( Durante la audiencia general del miércoles 7 de mayo de 1997

 « He ahí a tu madre »

1. Jesús, después de haber confiado el discípulo Juan a María con las palabras: "Mujer, he ahí a tu hijo", desde lo alto de la cruz se dirige al discípulo amado, diciéndole: "He ahí a tu madre" (Jn 19, 26-27). Con esta expresión, revela a María la cumbre de su maternidad: en cuanto madre del Salvador, también es la madre de los redimidos, de todos los miembros del Cuerpo místico de su Hijo.

Ojalá que todos descubran en las palabras de Jesús: "He ahí a tu madre", la invitación a aceptar a María como madre, respondiendo como verdaderos hijos a su amor materno. (!!)

2. A la luz de esta consigna al discípulo amado, se puede comprender el sentido auténtico del culto mariano en la comunidad eclesial, pues ese culto sitúa a los cristianos en la relación filial de Jesús con su Madre, permitiéndoles crecer en la intimidad con ambos.

El culto que la Iglesia rinde a la Virgen no es sólo fruto de una iniciativa espontánea de los creyentes ante el valor excepcional de su persona y la importancia de su papel en la obra de la salvación; se funda en la voluntad de Cristo. [No existe en la Biblia nada siquiera remotamente parecido a esta “voluntad”. Ver Lucas 11:27-28 y Lucas 8:19-21]

Las palabras: "He ahí a tu madre" expresan la intención de Jesús de suscitar en sus discípulos una actitud de amor y confianza en María, impulsándolos a reconocer en ella a su madre, la madre de todo creyente. (!!)

En la escuela de la Virgen, los discípulos aprenden, como Juan, a conocer profundamente al Señor y a entablar una íntima y perseverante relación de amor con él. Descubren, además, la alegría de confiar en el amor materno de María, viviendo como hijos afectuosos y dóciles. [¿dóciles.. a quién?]

La historia de la piedad cristiana enseña que María es el camino que lleva a Cristo [La Biblia no enseña eso] y que la devoción filial dirigida a ella no quita nada a la intimidad con Jesús [La Biblia ni la considera. Ver Mt 11:28]; por el contrario, la acrecienta y la lleva a altísimos niveles de perfección. [La Biblia enseña algo diferente: entre Dios y los hombres SOLO Jesucristo. Ver 1 Tim 2:5]

(…)

Al recurrir a ella [Pero Jesús dice: “Venid a mi...”, Mt 11:28], atraídos por su ternura, también los hombres y las mujeres de nuestro tiempo encuentran a Jesús, Salvador y Señor de su vida…[Si recurren a una criatura, es porque no les ha amanecido espiritualmente]

http://www.catholic-church.org/iglesia/maria/textos/970507.htm

... y esto lo ha dicho el Papa !

 

Un más que interesante reconocimiento

Es sabido que la Iglesia Católica atestigua su fe y su doctrina  no sólo con la Biblia sino también con la Tradición apostólica. Así lo enseña en su Catecismo cuando afirma que: "La Tradición y la Sagrada Escritura constituyen el depósito sagrado de la palabra de Dios." (CIC N° 97).

Y respecto a esta Tradición, la misma Iglesia reconoce cuán importantes son para ella las palabras de los Santos Padres. En este sentido el Catecismo dice: "Las palabras de los Santos Padres atestiguan la presencia viva de esta Tradición.." (CIC N° 78)

Ahora bien.. hemos visto que no existe en la Sagrada Escritura basamento para sustentar la creencia de que María fue designada por el mismo Jesucristo como "Madre de los creyentes y de la Iglesia". Entonces, si la misma Iglesia sostiene que su fe y doctrina se basan en la Escritura y la Tradición... ¿qué pasaría si tampoco existiera basamento en los Padres de la Iglesia (cuyas palabras atestiguan la "presencia viva" de esta Tradición) respecto a la maternidad universal de María?

En este sentido es digno de atender lo que reconoce un sitio web de apologética católica, ortodoxo y fundamentalista.

Al principio de un artículo referente a este mismo tema, y con respecto a Juan 19:25-27, en el punto 1.- Síntesis de la historia de la interpretación, dice:

(resaltados agregados)

La maternidad espiritual de María

Estudio exegético de Juan 19,25-27

Ignace de la Potterie

...

"Puede parecer un hecho sorprendente, pero lo cierto es que los Padres de la Iglesia, en conjunto, no llegaron a interpretar estos versículos como una revelación de la maternidad espiritual de María. Tal vez haya que exceptuar a Orígenes en la introducción a su comentario del evangelio de Juan [3]. Desgraciadamente, se ha perdido su interpretación detallada de la Pasión. Ignoramos, pues, cómo comprendió nuestro pasaje. Pero puesto que no encontramos eco alguno de su pensamiento en la patrística posterior, parece que tampoco él ahondó mucho en el tema que nos ocupa.

Los textos patrísticos explican, prácticamente siempre, la escena de María y el discípulo al pie de la Cruz en sentido moral. Ven en esta escena un signo de la piedad filial de Jesús hacia su madre, ya que, antes de morir, la confía a su discípulo amado. Los Padres no fueron más lejos..."

[3] ORIGENES, In Ioannem, 1,4 (23): SC 120,71.73.

http://apologetica.org/maternidad-potterie.htm

también en  http://www.catolicosecumenicos.com/Maria/Maria27.htm

 

Conclusión

- De ninguna manera la intención de este artículo es menospreciar o desacreditar la preciosa vida y ministerio terrenal de nuestra amada hermana en la fe, la dichosa y bienaventurada virgen hebrea María, esposa de José y madre de Jesús. 

- No obstante, no existe en ningún lado de la Sagrada Escritura el menor indicio o la menor referencia respecto a que María fuera designada divinamente como madre de la Iglesia o madre de los creyentes o madre de todos los cristianos.

- Tampoco existe, tomando como referencia lo testimoniado por el sitio católico de apologética, la menor referencia o reconocimiento de los Padres de la Iglesia a esta prerrogativa universal de la maternidad de María.

Y de la misma forma que respondiera Jesucristo, nuestro amado Maestro, Señor y Salvador, los Cristianos creemos y declaramos que:

"Nuestra madre y nuestros hermanos son quienes oyen la Palabra de Dios y la hacen.."

(Lucas 8:21)

 

Bendiciones en Cristo

Daniel Sapia

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Daniel Sapia - "Conoceréis la Verdad"

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