Confrontando al Catolicismo Romano con la Palabra de Dios, por amor a mi prójimo y

por amor y obediencia a mi Señor y Salvador Jesucristo.  (Marcos 16:15)


El sentido de haber dicho "confrontar"

El texto que encabeza esta página, estuvo en la página principal del Sitio durante 7 días. No pensé que dicho texto fuera tan controversial a los ojos de los visitantes Católico Romanos (por supuesto de haberlo sabido, nunca lo habría colocado)

Como la intención nunca fue "beligerante", he decidido cambiarlo (por el que está actualmente).

No obstante, producto de haber recibido varias cartas de amigos Católicos que no vieron con agrado el término "confrontar", deseo explicar el sentido de tal expresión, para no mal interpretar el sentido original de la frase.

Me han dicho:

"He visitado tu página. Soy católico (aunque eso no importa mucho, ¿no?). Me gustaría contrastar algunas de las cosas que dicen alguno de los artículos (aunque lo que pone en el inicio de la página -eso de "confrontar" al catolicismo- no parece muy cariñoso)..."

"La confrontación, una palabra vacía, sin Dios. ¿Por qué confrontar? ¿Es una actitud cristiana? ¿Es ese el testimonio que nos dejo Jesús?..."

La siguiente explicación contiene, en gran medida, partes de las respuestas que les enviara a estos amigos católico-romanos.

 


 

Lo de "confrontar" no está dicho en sentido peyorativo, ni con ánimo agresivo. Si lo vemos en forma figurada, la idea de "confrontar" es de poner a una cosa frente a la otra, para poder compararlas y poder determinar similitudes y diferencias entre ambas.

Nótese con respecto a "Canon Bíblico", que la palabra CANON deriva del griego "Kanön" y seguramente del hebreo "Cané", nombre dado a las VARAS o CAÑAS que eran utilizadas como patrón de medida.

Si decimos que la Biblia es el Canon de la Palabra de Dios (Canon Bíblico), pues, nada mejor que confrontar con ese Canon (regla patrón) cualquier práctica, doctrina o enseñanza para comprobar si parte de la Voluntad de Dios.

Al proponer "confrontar" por supuesto que no estoy haciendo una apología de la agresividad. Ni remotamente se me ocurriría tal cosa. El Señor nos llama a ganar almas, no disputas. Si con mi actitud alejo a las personas aún más del Evangelio, entonces debo rever mi forma de "servir" al Señor. Por otro lado, si con modales amorosos y piadosos logro convocar a una multitud, pero les predico un evangelio "light", acomodado a lo que no les moleste, aún al punto de tergiversarlo profundamente, pues también debo rever mi forma de "servir" al Señor.

Comprometer la Verdad con tal de "complacer" a mi interlocutor, no está en mis propósitos.

Como dijera el apóstol Pablo:

"Porque nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño, sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones." (1°Tesalonicenses 2:3-4)

"No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo."
(Gálatas 1:7-10)

 

No cabe dudas que el Divino Ministerio de Jesucristo en la Tierra estaba basado en el amor, al punto de MORIR en pago por las culpas de otros (nosotros). No obstante, Jesús vino a poner las cosas en claro. El Evangelio de la gracia de Dios tiene una maravillosa promesa de Salvación. Pero solo para quienes obedezcan la Palabra de Dios.

Dijo Jesús:

"No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa..." (Mateo 10:34-36)

Para ilustrar aún más este concepto, basta ver la actitud de Jesús frente a los mercaderes del Templo (Mateo 21:11-13, Marcos 11:15-16, Juan 2:13-16) o frente a los Fariseos "hipócritas" (Mateo 15:1-9, Mateo 16:1-4, Mateo 22:15-22, Mateo 23:13-36, Marcos 7:1-9).

 

Conclusión

¿Cómo corroborar si estamos escuchando el verdadero Evangelio de Cristo? ¿Cómo saber si nos están predicando un evangelio pervertido, adulterado, tergiversado?

Comparándolo, confrontándolo con el Verdadero Evangelio: La Palabra de Dios, eterna e inmutable por los siglos (Marcos 13:31)

Sólo de esta manera cumpliremos la misión, como Iglesia de Jesucristo, de ser Columna y Baluarte de la Verdad revelada (1° Timoteo 3:15)

 

Anhelo haber dejado aclarado el sentido y motivo de mi expresión...

 

Bendiciones en Cristo

Daniel Sapia

 

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Daniel Sapia - "Conoceréis la Verdad"

Apologética Cristiana - ® desde Junio 2000

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