".. Creo en Dios, pero no en la Iglesia .." 

por Daniel Sapia

 (Los textos del Catecismo Católico se escribirán en AZUL, los textos Bíblicos en ROJO)

 

 

( 2da. Parte - FINAL )

 

 

 

Ex - sacerdotes Católico Romanos

 

Citas del libro "Lejos de Roma, cerca de Dios". Editorial Portavoz.

 

El valor de estos testimonios se agiganta por el hecho de haber sido emitidos por hombres que no sólo han pertenecido a la Iglesia Católica, sino que han sido ministros sacerdotales de la misma. En estos hombres es inútil la hipótesis frecuentemente utilizada respecto a “su desconocimiento de lo que la Iglesia es y enseña”. Y a modo de respuesta al argumento agregado por el sitio Encuentra.com en el escrito del Sr. Alejo Fernández, todos ellos han estudiado TODO lo que allí se alega como “necesario para poder hablar de Dios”.

 

Habiendo estipulado la autoridad de sus palabras, escuchémosles...

 

 

Luis Padroza 

Ex-sacerdote católico

“...«He descubierto que no hay base en el Evangelio para los dogmas de la Iglesia Católica Romana..». Tal afirmación de labios del Reverendo Padre Luis Padrosa, vestido con su sotana sacerdotal, dejaron casi mudo  de asombro al pastor evangélico Samuel Vila, cuyo consejo buscó el sacerdote en esa primera entrevista memorable...”

Luis Padrosa escribe: «Las razones de mi gran decisión son muchas. Después de vivir 43 años como católico romano sincero, 15 de intensa preparación eclesiástica, 10 como sacerdote y popular orador frente a multitudes, y 23 de vida religiosa en la orden jesuita, he llegado a la convicción de que la Iglesia Católica Romana no es la verdadera Iglesia de Cristo Jesús. Trece años de intenso estudio de apologética me han traído a esta inquebrantable convicción. Conozco los argumentos de ambos lados, los he analizado a todos...»

( Capítulo 52, página 348 )


"...Para entender el poder de la iglesia de Roma en todos sus dogmas uno debe entender la esencia de su idea central: el Magisterio. Es decir, el Papa y los obispos que están en obediencia al mismo, han utilizado todos los medios posibles para aumentar su poder. Dios, las Sagradas Escrituras, y Cristo, se han esfumado de su seno. La jerarquía se ha adornado con el honor y el poder que pertenecen solamente a Dios en su Palabra y en su Cristo. Las consecuencias de esta monstruosa herejía para toda la humanidad son incalculables. La clave para la interpretación de la iglesia de Roma es la constitución jerárquica de la iglesia que encuentra expresión en el Segundo Concilio Vaticano De Ecclesia. Este documento presenta con extrema claridad la interpretación romana de la iglesia como la extensión de la encarnación de Cristo en quien lo humano y lo divino se fusionan y mezclan. Esto permite que se defina como "misterio" a la iglesia católica, lo cual la pone fuera de cualquier crítica: "La sociedad provista de los órganos jerárquicos y el Cuerpo místico de Cristo..., la Iglesia terrestre y la Iglesia enriquecida con los bienes celestiales, no deben ser consideradas como dos cosas distintas, sino que más bien forman una realidad compleja que está integrada de un elemento humano y otro divino" (De Ecclesia, párrafo 8).

Franco Maggiotto
 

Ex-sacerdote católico

 Así, la iglesia romana se vuelve "por naturaleza" y por su "misma esencia, y en su jerarquía y con sus dogmas, 'infalible" y en consecuencia es esencialmente "incapaz" de la conversión e inaccesible a la misma, porque lo infalible jamás puede arrepentirse ni convertirse. Como ejemplo, basta con pensar en la identificación de Cristo con el Papa. Las promesas -de naturaleza espiritual- hechas por Jesús a sus ministros (es decir sus siervos) se han transformado tranquilamente en prerrogativas para justificar la autoridad y el poder de la jerarquía. ¿Se puede pensar que en esas condiciones haya todavía lugar para el señorío del Padre y de Jesucristo y del Espíritu Santo en la iglesia? En lugar de eso se afirma que hay poder en un hombre, el Papa, adornado con el poder de Dios, y se lo debe ver tan infalible como a Cristo mismo.

Por otra parte vemos una gran multitud de gente que, si no cree eso "ciegamente" (es decir si no renuncian a la posesión de una fe propia, incluso cuando está fundada en las Escrituras) se los considera enemigos de Dios.

En la iglesia romana efectivamente el Papa posee "pleno poder supremo y universal que puede ser siempre libremente ejercido". El "Sumo sacerdote", no es entonces Cristo, sino el obispo de Roma, cuya persona y función son exaltadas por la figura de Cristo mismo. Cuando Jesús nos pregunta hoy día. "¿Quién dices que soy?" deberíamos responder: "¡El Papa de Roma!".

Doy otro ejemplo que nos puede ayudar a entender cómo la clave del "dogma" central de Roma es la sed de poder, y cómo, para obtenerlo, la teología católica ha sacrificado a Dios, a Cristo y al Espíritu Santo y a todo el mundo. ¿Por qué eleva la iglesia romana la figura de María de tal modo que contrasta con la sobria figura que nos da el Nuevo Testamento de ella? Es porque la Mariología es la proyección de la idea que la jerarquía católica tiene de sí misma. Todo lo que la iglesia católica considera que es, se ve representado en María. Las prerrogativas que proclama la jerarquía que tiene María, coinciden con las prerrogativas que la misma jerarquía se atribuye a sí misma. La progresiva exaltación de María en el catolicismo romano no es otra cosa que consecuencia y síntoma de la progresiva exaltación de la jerarquía. Al venerar a María como colaboradora en la obra de salvación y como compañera de Dios, como mediadora de la gracia y madre de todos, la jerarquía católica romana sólo está expresando la idea que tiene de sí misma de ser colaboradora, compañera de Dios, mediadora y madre: y en María, es el Papa quien se está presentando para ser adorado por los fieles. Algunos tienen la esperanza de que el movimiento bíblico en el seno del catolicismo producirá la muerte natural de la Mariología. Pero en realidad la Mariología sólo puede caer si la Iglesia Católica Romana estuviera dispuesta a renunciar a la idea que tiene de sí misma. En consecuencia, la Mariología es un ejemplo objetivo de cómo la jerarquía romana falsifica la verdad cristiana para construir su poder totalitario e idólatra...

La consecuencia es que el Evangelio se ve vaciado de su contenido original y lo que se propaga es una religiosidad vacía. Los "fieles" son aquellos privados de toda verdad objetiva y llevados, en virtud de esa religiosidad vacía, a una obediencia ciega a los deseos de la jerarquía..."

( Capítulo 30, páginas 223 y 224 )



Anthony Pezzotta

 

Ex-sacerdote católico

“...Cuando estudiaba teología en Inglaterra comencé a tener serias dudas acerca de algunas doctrinas de mi iglesia, las que encontraba difícil de reconciliar con las Escrituras. Estas dudas siguieron preocupándome aún después de mi ordenación, pero luchaba por suavizarlas sumergiéndome en mis estudios y enseñando algunas asignaturas. Mi agenda era tan apretada que quedaba poco tiempo para la investigación o la oración.

Después de diez años de ese trabajo duro, tuve que volver a mi hogar en Italia para pasar un año de descanso y recuperación. Pero entonces resurgieron las dudas y aumentaron en número, lo mismo que mi determinación por encontrar soluciones satisfactorias a las doctrinas que afligían mi espíritu. Leí incesantemente y medité profundamente las palabras de nuestros grandes teólogos, pero todas mis dudas persistían.

Si usted cree que es salvo por su fe en Cristo, y acepta su Palabra como máxima autoridad, no es un católico romano, sino un protestante, aunque no le guste el término protestante. La salvación por fe y la sola autoridad de las Escrituras son la base misma de la fe bíblica, contra la salvación por obras y sacramentos y la autoridad de la tradición católica.

En conclusión, me gustaría que supieran cuántos católicos simplemente tienen una atadura sentimental a su iglesia, a la que han sido entrenados a llamar “Santa Iglesia Madre”. Esta expresión común refleja su idea de que creen que deben su vida espiritual a la iglesia, porque ella los hizo creyentes por medio del bautismo y los mantiene espiritualmente vivos por medio de los otros sacramentos. Bíblicamente, no es la iglesia la que nos hace, sino que nosotros, los creyentes, hacemos a la iglesia. Y como es por gracia mediante la fe que nos convertimos en piedras vivas de Su Iglesia, Cristo es el verdadero Edificador...” 

( Capítulo 1, páginas 23 y 24 )


“...La rutina del seminario es tan estricta que uno rara vez tiene tiempo para la verdadera reflexión. Es verdad que hay un tiempo cada mañana separado para la meditación. Pero se leen los temas a considerar y si se permite que la mente divague, uno corre el riesgo de estar en pecado venial.

El programa diario de vida está tan bien pensado por la iglesia de Roma que gradualmente destruye la propia personalidad y uno es moldeado según un patrón diseñado por la iglesia de Roma para adecuarse a su propósito – la completa renuncia a uno mismo. A pesar de la gran estima en que el laicado de la iglesia romana tiene al sacerdote, las autoridades eclesiásticas lo consideran meramente un número en su plan para la conquista del mundo por la Iglesia Católica Romana.  En consecuencia, si el sacerdote ha de servir a su propósito, debe recibir un lavado cerebral a fondo.


Hugh Farrel

Ex-sacerdote católico

También, cuando surge alguna duda en relación con alguna importante doctrina enseñada por la iglesia de Roma, debe ser rechazada, porque mantener una duda así (voluntariamente) es señal de que Dios puede estar quitándole a uno la vocación sacerdotal y poniendo en peligro su salvación eterna.[...] Según las enseñanzas de la Iglesia romana, el sacerdote, no importa lo indigno que pueda ser él personalmente, incluso si acabara de hacer un pacto con el diablo, tiene el poder de cambiar los elementos del pan y el vino en el cuerpo, sangre, y la DIVINIDAD reales de Cristo. Basta con que pronuncie las palabras de consagración adecuadamente y tenga la intención de consagrarlos, Dios debe bajar al altar y entrar y tomar los elementos. Cuanto más pensaba en este poder pretendido por la iglesia romana para los sacerdotes, menos creía en él. Vez tras vez iba a mi Padre Confesor y le contaba sobre esas dudas. La única respuesta era que tenía que tener paciencia. Me decía que, incluso, si no creía en nada de lo que enseñaba la Iglesia romana, lo mismo podría ser sacerdote, mientras enseñara fielmente lo que ellos quería que enseñara. Decía: “Tu propia fe personal no tiene nada que ver con esto. Eres simplemente una herramienta en manos de la Iglesia Madre para la propagación de la fe. Sé fiel a la fe Católica romana y al final todo saldrá bien...”.[...] Finalmente perdí completamente la fe en la iglesia romana y sus dogmas inventados...”

( Capítulo 7, páginas 60 y 67 )



Herman Hegger

Ex-sacerdote católico

“...Después de siete años como sacerdote fui promovido a Profesor de Filosofía en el Seminario Católico Romano en Brasil. Sin embargo, ya habían comenzado a asaltarme serias dudas. ¿Qué hice cuando surgieron estas dudas? Nunca las retuve voluntariamente. Me negaba a considerar la idea de que la doctrina de mi iglesia en realidad podía estar errada. Si por un momento hubiera aceptado la posibilidad de error en la doctrina de mi iglesia, inmediatamente hubiera sido culpable de pecado mortal, según las enseñanzas de Roma. Esta prohibición absoluta de la duda o el cuestionamiento de la doctrina de la iglesia de Roma es la fuente de su gran poder. Los protestantes se preguntan cómo es posible que los eruditos estudien las Escrituras sin descubrir el Evangelio puro. La respuesta radica en el simple hecho de que la mente del católico romano no es libre; está siempre bajo la amenaza del fuego inextinguible si se desvía de Roma. 

El instante mismo en que siquiera considera como genuina posibilidad la idea de que la visión reformada de la Biblia podría ser correcta, el abismo del rechazo se abre a sus pies. El católico romano está seguro de que Dios está listo para decir las palabras: “¡Apártate de mí, maldito!”.“..se nos enseñaba que la suposición de que el protestantismo pudiera tener razón sólo podía provenir del diablo..”

En nuestro libro de texto, la Theologia Maralis, de Aertnijs Damen, XII, Nº 323, había leído que el hombre que sostiene obstinadamente que las verdades de la fe son dudosas, es un completo hereje y en consecuencia ha perdido la fe. Estaba confrontado con la elección entre dos modos de vida: podía seguir siendo un católico romano y pasar por la vida como un mentiroso; o podía ser fiel a mis más profundas convicciones y dejar la iglesia. Elegí lo segundo. Fue un momento terrible cuando, con toda sinceridad, me sentí obligado a negarme a someter mi mente a los pronunciamientos doctrinales de Roma. Hasta ese momento, la Iglesia Católica Romana había sido mi apoyo, la roca sobre las que había edificado mis convicciones. Ahora veía que había edificado mi casa sobre la arena...”

( Capítulo 19, páginas 159 y 163 )


“...A los 19 años entré en la orden de los Hermitas de San Agustín y durante los diecisiete años siguientes viví bajo la regla de San Agustín, donde progresé desde postulante, a novicio, profesante y finalmente sacerdote... Pocos de nosotros nos quejábamos si la comida era pobre, el descanso insuficiente o la disciplina degradante e inhumana, porque sentíamos que ese era el precio que debíamos pagar para llegar a ser hombres de Dios. La obediencia a la autoridad era el punto que dominaba nuestra vida. No solamente renunciábamos al derecho de nuestras posesiones, ambiciones y vidas privadas; renunciábamos también a nuestra mente e intelecto y a los pensamientos privados. Se nos decía que Dios nos hablaba directamente por intermedio de la palabra de nuestros superiores y que cualquier duda o titubeo para aceptar su control completo era un grave pecado contra Dios...”

( Capítulo 14, página 115 )


Charles Berry

Ex-sacerdote católico




Benigno Zuñiga

Ex-sacerdote católico

“...Había sido educado por los padres Jesuitas y decidí convertirme en monje jesuita a los dieciséis años. Estudié en Perú, Ecuador, España y Bélgica y más tarde fui ordenado sacerdote. Enseñé en colegios católicos por años, tuve una firme posición como profesor de un seminario, como capellán de la armada y como sacerdote de dos de las principales parroquias de mi país. Como sacerdote de parroquia me dispuse a hacer oposición a los protestantes del área. Los trataba como herejes, y enseñaba a mi gente de que ellos tenían las normas morales más bajas posibles. Como algunos de los protestantes apelaban continuamente a la Biblia como fuente de autoridad, decidí escribir un libro exponiendo su errores a la luz de la Biblia. Al estudiarla capítulo por capítulo por un período de 3 años, recibí un tremendo golpe al descubrir que el equivocado era yo. Lejos de estar en condiciones de refutar a los herejes, me encontré yo mismo siendo refutado por mi propia Biblia católica romana. Con frecuencia, cuando estudiaba, me encontraba derramando lágrimas al pensar que había estado siguiendo sumisamente ideas humanas en lugar de las enseñanzas de Dios...”

( Capítulo 51, página 344 )


“...Cuando llegué a la edad de 12 años, llamé a la puerta del Seminario Diocesano en Chilapa, en el Estado de Guerrero. Durante 5 largos años estudié el latín de Cicerón y Virgilio. Por 3 años mi mente fue llenada de la filosofía de los escritores griegos. Con gran cuidado me sometieron a la enseñanza de teología donde aprendí los dogmas del romanismo. Finalmente, el 18 de octubre de 1951, el día de San Lucas el Evangelista, fui ordenado sacerdote. En ese día, mediante la imposición de las mandos del obispo, se me otorgaron los poderes increíbles, engañosos y falsos que la Iglesia Católica Romana pretende dar a un hombre para engañar a otros. Se me otorgó la capacidad de perdonar los pecados de los hombres, tanto adentro como afuera del horrible confesionario. En ese día recibí el poder de sacrificar a Cristo una y otra vez en un altar a mi gusto y antojo. Ahora podía librar almas del Purgatorio, un lugar inventado por Roma, mediante un ritual mentiroso y lucrativo. Esta es la innegable enseñanza de la Iglesia Romana de que antes de ir al cielo, las almas de los hombres deben pasar a través de dicho lago de fuego. ¡Cuán lejos de la verdad!¡Qué horror! No obstante, eso es lo que yo creía como resultado de la obra penetrante y meticulosa en Dogmática y Teología Moral...”

( Capítulo 29, página 212 )

Cipriano Valdés

Ex-sacerdote católico


Robert V. Julien

Ex-sacerdote católico

“...¿Porqué dejé la Iglesia Católica Romana y su sacerdocio? La gente me hace esa pregunta y yo respondo de la siguiente manera: “Porque Dios me dijo que la dejara”. No miento. Dios no me habló con voz audible. Me habló por medio de Su Palabra escrita en el libro del Apocalipsis donde dice claramente: “Salid de ella, pueblo mío...” (Apocalipsis 18:4). El Cristo verdadero está llamando a su gente a salir del catolicismo romano. Por supuesto, los que no son su pueblo, es decir, no son sus ovejas, no pueden recibir ese mandamiento. “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen” (Juan 10:27). Antes de que Dios me salvara por su gracia, ningún hombre me hubiera podido persuadir a salir del romanismo. Pero cuando Él me salvó y me reveló su gran amor por mí, y escuché su voz amable y suave por primera vez, me resultó fácil obedecer su mandato de salir y seguirlo. Yo lo amo así, porqué Él me amó primero...”

( Capítulo 26, página 198 )


“...No hay nada impresionante en mi conversión, ningún cambio repentino o suceso milagroso que me empujara a abandonar la Iglesia Católica Romana y entregarme a Cristo. Fue sólo la silenciosa y continua obra de la gracia de Dios y el descubrimiento diario de las equivocaciones de un sistema que se llama erróneamente Católico y Cristiano...”

“...no puedo pasar por alto la forma en que preparan a los candidatos para la profesión religiosa y para el sacerdocio. Toda preparación está centrada en las obras, en hacer cosas. La salvación depende enteramente de lo que uno hace, no de lo que hizo Jesús. Nos merecemos la vida eterna o la condenación para siempre. Jesús no es más el “autor y consumador de nuestra fe”, “el alfa y el omega”, “el principio y el fin”. Nuestras acciones, nuestros méritos, nuestras oraciones, nuestras limosnas y nuestras penitencias nos llevan al cielo, no Jesús. Es por eso que durante mis dos años en el noviciado se me sugería que me azotara el cuerpo desnudo, besara el piso del comedor o los pies de alguno de los sacerdotes...”

( Capítulo 13, páginas 112 y 113 )

John Preston

Ex-sacerdote católico


Mariano Rughi

Ex-sacerdote católico

“...En el seminario donde yo vivía no seguíamos una estricta vida monástica, aunque teníamos que realizar ciertas penitencias y sacrificios que incluían ayuno y abstinencia y teníamos que ir al confesionario y practicar meditación además de participar de las fiestas religiosas. Se nos enseñaba que a pesar de todo eso no podíamos estar seguros de nuestra salvación ya que uno de los Dogmas de la iglesia es que cualquiera que afirma estar seguro de su salvación, con seguridad está perdido.

Nuevamente me daba cuenta de que la iglesia se contradecía a sí misma, pero no me atrevía a decírselo a nadie en esa época, de modo que seguí luchando con mis dudas sin ayuda. Luego, un día, estando profundamente preocupado, sentí que debía hablar con mi confesor. Su respuesta fue rápida y abrupta: “Muchacho, esos pensamientos son sólo tentaciones del diablo...” Me pareció claro que la iglesia romana estaba tratando de pervertir la verdad al decir que las convicciones del Espíritu Santo eran obra del diablo.

Un día, durante una conversación íntima con un monje franciscano, tuve una revelación que me sacudió. Descubrí que él estaba pasando por las mismas experiencias penosas que yo había pasado en relación con la seguridad de la salvación. Comencé a preguntarme: “Si la iglesia de Roma es la verdadera Iglesia de Cristo, ¿cómo es que uno de sus mejores seguidores, un hombre de vida íntegra y disciplinada, no tiene seguridad de su salvación y sufre de intensa confusión espiritual?” Mis dudas se reavivaron y me encontré en otra crisis espiritual, pero una que esta vez me llevó, más adelante, a la liberación. La consecuencia inmediata de esta crisis fue que la misa, el confesionario y otras obligaciones sacerdotales se convirtieron en una gran carga para mi...”

( Capítulo 3, páginas 29 y 32  )


"...Durante mi estadía en Roma había pasado tiempo rastreando mis pasos por las enseñanzas de la Iglesia Católica y comparándolas con las enseñanzas de la Biblia. Comencé a comprender que se citaba la Biblia en forma errónea y simplemente para sustentar la enseñanza de la Iglesia.

Se me había enseñado a creer en la Iglesia Católica sobre la base de que solamente podría  hallar a Cristo por medio de la Iglesia. La obediencia a Cristo, de acuerdo con la enseñanza católica, significaba sujeción al sustituto de Cristo en la tierra, es decir el Papa. Sin embargo, mientras leía los Evangelios, vi que esa enseñanza era contraria a la Biblia.

Todo nacimiento implica esfuerzo y dolor. Veinte años de vida monástica, unido a mi formación teológica católica y a mi carácter obstinado, significaron grandes impedimentos en mi búsqueda y hallazgo de Dios. Pero finalmente me rendí al Señor en una entrega infantil y simplemente dije: "Señor, creo".

( Capítulo 39, página 285  )

Renato Di Lorenzo

Ex-sacerdote católico



Enrique Fernández

Ex-sacerdote católico

"...Comencé a estudiar el Nuevo Testamento, especialmente Hechos y Hebreos. Al hacerlo, creció en mí la convicción de que la Iglesia Católica Romana se había desviado de la Biblia, que su sacerdocio había usurpado el lugar de Cristo.

Durante mis cuatro años de estudios teológicos, nunca había leído seriamente la Biblia. En mi caso, las Sagradas Escrituras se consultaban solamente como un libro de texto en el estudio del Dogma Católico. Conocía solamente aquellas partes de la Biblia que se incluían en la misa y en los textos del breviario romano.

Roma afirma que el Catolicismo está centrado en Cristo, pero en realidad le ha dado la espalda..."

( Capítulo 38, página 280  )


"..En un intento por demostrar lo acertado que estaba yo en pertenecer a la Iglesia Católica Romana, y lo equivocados que estaban quienes se mantenían afuera, comencé a leer la Biblia fervientemente y en oración. Cuanto más leía, más oraba a Dios, y más claramente comprendía lo equivocada que estaba la Iglesia de Roma. Llegué a comprender que mi celo y mis buenas obras como sacerdote no me podían salvar, porque había leído en la Biblia: "Porque por gracia sois salvos, por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe" (Efesios 2:8-9) Esto sacudió mi fe en las enseñanzas católicas romanas. Hasta ese momento había aceptado ciegamente todas las enseñanzas de Roma. Un católico no tiene alternativa: o acepta las doctrinas de Roma sin cuestionarlas, o queda excomulgado.

Comencé a comprender que todas esas doctrinas de la llamada única iglesia verdadera, no eran otra cosa que inventos de Roma..."

( Capítulo 43, página 310  )


John Zanon

Ex-sacerdote católico

 

 

Conclusión Católica Romana

 

"Se llama herejía la negación pertinaz, después de recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la misma"

Catecismo Católico N° 2089

 

"Para acertar en todo debemos tener presente que lo blanco que yo veo, debo creer que es negro, si la Iglesia Jerárquica así lo determina"

( San Ignacio de Loyola )

 

"La fidelidad a Cristo implica fidelidad a la Iglesia y la fidelidad a la Iglesia conlleva a su vez la fidelidad al magisterio. Es preciso, por consiguiente, darse cuenta de que con la misma libertad radical de la fe con que el teólogo católico se adhiere a Cristo, se adhiere también a la Iglesia y a su magisterio... Si el teólogo es ante todo y radicalmente un creyente y si su fe cristiana es fe en la iglesia de Cristo y en el magisterio, su labor teológica no podrá menos que permanecer fielmente vinculada a su fe eclesial, cuyo intérprete auténtico y vinculante es el magisterio."

( Papa Juan Pablo II, a los teólogos de Salamanca en ocasión de su viaje a España, el 2/11/1982 )

- citado en el libro "Juan Pablo II y las Caras de su Iglesia" de Gumersindo Lorenzo, Editorial Desclee de Brouwer, Bilbao-España, 1985, pág. 35-

 

"Los fieles están obligados a profesar que existe una continuidad histórica -radicada en la sucesión apostólica- entre la Iglesia fundada por Cristo y la Iglesia católica"

Declaración "Dominus Iesus" Punto IV N° 16 (resaltado es del original)

Congregación para la Doctrina de la Fe - Joseph Ratzinger - 6/08/2000 Aprobado por Juan Pablo II

 

 

" Es de todo punto necesario a toda humana criatura, para su salvación, someterse al Romano Pontífice "

Papa Bonifacio VIII - Bula "Unam Sanctam" Denz. Schön. 875

 

"Cualquiera que en conciencia se considere cristiano cumplirá las leyes correspondientes y obedecerá a sus jefes, o si no está de acuerdo, se larga o le largarán con su música a otra parte"

"No perdamos el tiempo:  No existen los jefes ni las leyes hechas a gusto de cada uno. En la Religión, como en la mili, nadie puede ir por libre. Por tanto, querido amigo, «Punto en boca y cartucho al cañón»..."

(de la Reflexión "Yo Creo en Dios, no en la Iglesia" del sitio católico Apologética.org)

http://apologetica.org/diossi-iglesiano.htm

 

"La Iglesia nos ha defraudado demasiado como para ser una buena madre... pero es la única que tenemos."

(Frase del escritor británico Anthony Burgess)

 

 

Conclusión 

Como menciono al comienzo de esta reflexión, entiendo que cualquier persona que afirme « Creo en Dios pero no en la Iglesia » está, cuanto menos, viviendo una vida espiritual insatisfecha e incompleta. NADIE que realmente ame a Dios puede estar tranquilo y en paz no estando en comunión con el Cuerpo de Cristo.

 

Amigo que estás pasando por esta situación: Ten por seguro que si amas a Dios "de todo tu corazón", Él es Fiel y Justo y no dejará de mostrarse poderosamente en tu vida (Jeremías 29:12-13)

 

 

¿Conoces las 4 Leyes Espirituales?

 

Pues bien, así como hay leyes que rigen el Universo, también hay leyes espirituales que rigen nuestra relación con Dios:

 

PRIMERA LEY

 

  DIOS TE AMA , Y TIENE UN PLAN MARAVILLOSO PARA TU VIDA  

 

EL AMOR DE DIOS
"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."
Juan 3:16

 

EL PLAN DE DIOS
(Cristo afirma) "Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia."
Juan 10:10b

 

¿Porqué es que la mayoría de las personas no están experimentando "vida en abundancia"...?
Porque...

 

SEGUNDA LEY

 

  EL HOMBRE ES PECADOR Y ESTA SEPARADO DE DIOS, POR LO TANTO, NO PUEDE  
  CONOCER NI EXPERIMENTAR EL AMOR Y EL PLAN DE DIOS PARA SU VIDA  

 

EL HOMBRE ES PECADOR
"...por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios."
(Romanos 3:23)

 

El hombre fue creado para tener comunión con Dios, pero debido a su terca voluntad egoísta, escogió su propio camino, y su relación con Dios se interrumpió. Esta voluntad egoísta, caracterizada por una actitud de rebelión activa o indiferencia pasiva, es evidencia de lo que La Biblia llama PECADO.

 

EL HOMBRE ESTA SEPARADO
"Porque la paga del pecado es muerte"
(Romanos 6:23)

 

 

Dios es santo, y el hombre pecador. Un gran abismo los separa. El hombre está tratando continuamente de alcanzar a Dios y la vida en abundancia, y cruzar este abismo de separación mediante sus propios esfuerzos: la religión, la moral, la filosofía, las buenas obras, etc.

 

 

¿ Cuál es la única solución a este problema ?
La tercera Ley Espiritual

 

TERCERA LEY

 

  JESUCRISTO ES LA ÚNICA PROVISIÓN DE DIOS PARA EL PECADOR  
 SOLO EN EL PUEDES CONOCER EL AMOR Y EL PLAN DE DIOS PARA TU VIDA  

 

ÉL MURIÓ EN NUESTRO LUGAR
"Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores,
Cristo murió por nosotros
"
(Romanos 5:8)

 

ÉL RESUCITÓ
"...Cristo murió por nuestros pecados,...y fue sepultado, y resucitó al tercer día,
conforme a las Escrituras; y apareció a Cefas, y después a los doce.
 Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez..."
(1° Corintios 15:13-6)

 

ÉL ES EL ÚNICO CAMINO
"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
"
(Juan 14:6)

 

Dios ha cruzado el abismo que nos separa de Él al enviar a su Hijo, JESUCRISTO, a morir en la cruz en nuestro lugar.

 

De todas maneras, no es suficiente conocer estas 3 leyes, ni aún
aceptarlas intelectualmente...

 

CUARTA LEY

 

  DEBEMOS INDIVIDUALMENTE RECIBIR A JESUCRISTO COMO SEÑOR Y SALVADOR, 
  PARA CONOCER Y EXPERIMENTAR EL AMOR Y EL PLAN DE DIOS PARA NUESTRA VIDA  

 

DEBEMOS RECIBIR A CRISTO
"Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre,
les dio potestad de ser hechos hijos de Dios."

(Juan 1:12)

 

RECIBIMOS A CRISTO MEDIANTE LA FE
"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
no por obras, para que nadie se gloríe."
(Efesios 2:8-9)

 

RECIBIMOS A CRISTO MEDIANTE
INVITACIÓN PERSONAL

Cristo afirma:

"He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo."
(Apocalipsis 3:20)

 

El recibir a Cristo comprende convertirse del YO a confiar en Cristo, para que entre en nuestras vidas, perdone nuestros pecados y nos haga la persona que Él quiere que seamos. No es suficiente aceptar intelectualmente sus aseveraciones, o "sentir algo"

Estos 2 círculos representan 2 clases de vida:

 

  Vida controlada por el  YO 

 E  -  EGO o el YO finito en el trono.
 Cristo fuera de la vida.
 Intereses controlados por el YO, lo cual

        resulta en discordia y frustración.

 

Vida controlada por Cristo

 Cristo en el trono
 Intereses bajo el control del Dios infinito, lo

        cual resulta en armonía y propósito.
  E  - Ego fuera del trono.

 

¿ Qué círculo representa tu vida ?
¿ Cuál círculo te gustaría que representara tu vida ?

 


 

 

¿Qué hacer entonces..?

 

1) Conoce la Voluntad de Dios para tu vida

Lee la Biblia con detenimiento, sin prejuicios ni preconceptos ni predefiniciones. NO pretendiendo encontrar justificación a lo que "se desea creer" SINO con un corazón abierto y sincero a recibir Luz de parte del Espíritu Santo, como un vaso de barro fresco preparado para ser moldeado por el perfecto Alfarero. Comienza por los 4 Evangelios (me gusta mucho el de San Juan). Luego continúa con el resto: carta a los Romanos, a los Gálatas, a los Efesios, a los Corintios, etc. O bien seguir alguna otra guía y orden de lectura. Hazlo como lo consideres mejor.. pero NO DEJES DE LEERLA, porque: "Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra." (2° Timoteo 3:16-17). Y como está escrito: "Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre." (Juan 20:30-31)

 

2) Entrégale a Él tu corazón y todo tu ser

Si no lo has hecho aún, o no estás seguro, vuélvete de tus caminos alejados de Dios y arrepiéntete de tu vida pecaminosa. Pídele que gobierne tu vida y tu corazón, y que te haga una nueva criatura, renacida de lo Alto, aceptando el regalo de la Vida Eterna por medio de Jesucristo como tu Señor y tu único y suficiente Salvador. Como está escrito: "..arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio..." (Hechos 3:19) "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." (Juan 3:16)

 

3) Ora al Señor cada día

...habla con Él, como lo harías con tu MEJOR Amigo. Pídele que tus ojos espirituales puedan contemplar plenamente Su perfecta y amorosa Voluntad para tu vida, y para que tu fe sea robustecida y tu crecimiento espiritual se manifieste en forma constante. Deposita tus cargas y problemas en Él, y Él hará. Como está escrito: "Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?.." (Mateo 7:7-11) "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar." (Mateo 11:28)

 

4) Congrégate con Hermanos en la fe

...reunidos en una iglesia (del griego ekklesía=comunidad) en donde el FUNDAMENTO sea Jesucristo, y la Biblia, como Palabra inspirada e infalible de Dios, ocupe el centro de atención, conformando la única regla (canon) de fe, conducta y doctrina. Como está escrito: "Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo." (1° Corintios 3:11). Ora al Señor para que te muestre dónde congregarte y así reunirte con Su Cuerpo, para aprender más de Su Palabra, alabarle, adorarle, recordarle en el partimiento del pan (Santa Cena o Cena del Señor) orar en comunión con tus Hermanos y servirle también en tareas comunitarias en beneficio del prójimo. Como está escrito: "Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos." (Hechos de los Apóstoles 2:47b) "...Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador." (Efesios 5:23b) "Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones." (Hechos 2:42) "Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca." (Hebreos 10:23-25) 

 

 


 

 

"Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.."

(Jeremías 29:12-13)

 

"Porque Él es nuestro Dios; nosotros el pueblo del prado, y ovejas de su mano. Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón..."

(Salmos 95:7-8)

 

 

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Daniel Sapia - "Conoceréis la Verdad"

Apologética Cristiana - ® desde Junio 2000

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