Esta es una carta recibida en nuestra casilla de correos, la cual fue oportunamente respondida.
Desde ese momento permanecemos en contacto con su remitente.

« Nunca he dejado de creer en la caridad del Señor »

Hace unos meses abandone el ministerio sacerdotal católico. Sin embargo, quisiera continuar con el servicio evangélico. Me gustaría pudieran escribirme y conocer mas acerca de su ministerio y.. quien sabe... los caminos de Dios son siempre sorprendentes...

Como podrá imaginarse, la decisión de abandonar el ministerio sacerdotal no fue fácil y mucho menos agradable. Después de 13 años de formación  en el Seminario fui ordenado sacerdote en 1994, serví en el ministerio 11 años.

Siempre me manifesté crítico ante los abusos de la autoridad eclesiástica, especialmente aquella hacia los hermanos que, por amor al Reino, deseaban una vida más evangélica y eran reprimidos. Durante mis años de ministerio fui Párroco, Promotor Vocacional, Profesor de Filosofía y Teología, Director de Colegio, Coordinador de la Comisión Justicia y Paz a nivel América Latina. Pasó el tiempo y sentía que algo no satisfacía mis expectativas.

Después de un tiempo de reflexión presenté mis dudas y mis ideales a mis Superiores. Con toda sinceridad abrí mi corazón en el deseo de salir para formar una familia. Como respuesta fui trasladado de la Parroquia donde servía a Estados Unidos, con el objetivo de ver si cambiaba de opinión. Pasaron tres años más y el vacío continuaba en mi corazón. Al volver a manifestar mi intención de dejar el ministerio por un tiempo lo que recibí fue una dura reprimenda de mis Superiores y, como es costumbre, la amenaza de recibir un proceso de expulsión y la excomunión correspondiente. La verdad, después de casi 25 años de servicio me pareció que la respuesta era desproporcionada y poco cristiana. Aunque la legislación católica romana establece que al salir un hermano debe guardarse la caridad y proporcionarle ayuda, lo que observé fue que todas las puertas católicas se cerraron de repente.

Abandoné el Ministerio y al salir, ingenuamente intente como lo había hecho durante mi servicio sacerdotal, seguir dando clases de teología, filosofía y Sagrada Escritura para sostenerme, sin embargo no fue posible; "alguien" siempre se encargaba de cerrar las puertas al "ex-sacerdote". No... no ha sido fácil reiniciar.

Nunca he dejado de creer en la caridad del Señor y mucho menos he cuestionado este calvario iniciado desde que abandoné el Ministerio Sacerdotal. A pesar de todo sigo creyendo firmemente que Dios tiene reservado un lugar para mí en Su obra. En mi corazón sigue ardiendo el deseo de servir a mis hermanos y hermanas. Mas que doloroso ha sido para mí observar como muchos de aquellos que fueron mis hermanos en el sacerdocio prefieren permanecer en el status, que ser fieles al evangelio.

Gracias por responder a mi llamado, en estos momentos creo que me encuentro en búsqueda para encontrar el verdadero camino que me conduzca a ser fiel al Evangelio. Me gustaría mucho, como le dije antes, continuar al servicio de la Palabra, tal vez usted, iluminado por el Espíritu, tenga alguna opción para mi.

Gracias. Esperare su respuesta.

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Este breve testimonio ha sido publicado en "Conoceréis la Verdad" con el consentimiento de su autor,
cuyo nombre he considerado prudente mantener bajo anonimato
(Daniel Sapia-Marzo 2006)


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